Cada cierto tiempo, se "vierten" declaraciones sobre la
conveniencia de una profunda reforma judicial y, en este caso, informática. Los
políticos alardeaban de que no habría ningún papel en los órganos judiciales
con el apoyo "ciego" de los actuales sindicatos
"mayoritarios".
Pues bien, este paisaje ideal
no solo no existe si no que no va a existir.

Los problemas informáticos actuales se producen a diario, entorpeciendo la
buena marcha de la Justicia y del trabajo de los funcionarios, dado que por
ejemplo, los ordenadores tardan más tiempo de lo ideal en estar totalmente
operativos; el trabajo diario de los documentos judiciales informáticos se ve
entorpecido por su enlentecimiento que, a bastantes veces, causa que se deben
reiniciar las computadoras; la conexión vía internet e intranet, se ven muchas
veces colapsadas con lo que supone también o el no tener acceso a datos
importantes o tener que volver a reiniciar el ordenador; no se tiene acceso a
diversos organismos necesarios, ya que se hayan bloqueados, siendo importante
su acceso para la debida y rápida tramitación de los procedimientos judiciales;
se producen muchas averías informáticas que tardan en subsanarse; falta de
servidores potentes, falta del correcto mantenimiento de hardware y software,
etc...
Así, no hay manera de que la
Administración de Justicia sea ágil y rápida.
Pero ¿qué se puede pedir de unos políticos y sindicalistas que van a la suya?
No les interesa para nada una
Justicia libre, independiente, rápida y ágil. Solo hace falta ver el panorama
actual para comprobarlo.
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