jueves, 19 de junio de 2008

Prosigue la ofensiva liberal de la Unión Europea: ahora el objetivo son las cooperativas...


Suponemos que algo tiene que ver el hecho de que se esté celebrando la Eurocopa de fútbol, lo que pilla a mucha gente despistada y entretenida con ese circo moderno, pero en las últimas semanas la Unión Europea no hace más que darnos sustos a los trabajadores.

Ahora le ha tocado a las cooperativas, que por lo visto no son vistas con agrado por esta UE construida por y para los capitalistas, y en la que las personas sólo somos una "coartada democrática" (siempre que ratifiquemos sus decisiones precocinadas, claro, porque como democráticamente les digamos "no" a algo... ¡¡¡pues se ignora la democracia y a otra cosa!!!). Así se entiende la cruzada que está emprendiendo la Comisaria Europea de la Competencia, la holandesa Neelie Kroes, contra el cooperativismo y la economía social, pretendiendo acabar con el difícil equilibrio entre sus ventajas y sus inconvenientes en un entorno capitalista.

Hasta ahora las cooperativas encontraban una serie de dificultades para competir con las empresas capitalistas (que juegan siempre "en casa" y con todo a su favor, desde el sistema de financiación externa, hasta los canales de distribución o la forma de gestionar su capital), dado que su finalidad es esencialmente social y no meramente la de la maximización de beneficios para quienes aportan el capital. Las dificultades se compensaban hasta ahora con una serie de ventajas fiscales plenamente justificadas por la labor social que se cumplía, pero la Comisión está a punto de prohibirlas cuando no se trate de Pymes, lo que supondrá un duro golpe para cooperativas como, por ejemplo, las que forman parte de la Corporación Mondragón en nuestro país.

En España más de dos millones y medio de personas trabajan en cooperativas (casi nadie, vamos...), pero sus proyectos de economía social no encajan en el modelo liberal-capitalista de la UE. La Comisión está a punto de poner a las empresas de economía social contra las cuerdas: o se reconvierten en empresas mercantiles, o se romperá el frágil equilibrio actual y quedarán excluidas del mercado...

Evidentemente a la UE no le interesan nada los fines sociales de las cooperativas, por lo que tendrán que desaperecer sus criterios principalmente humanos frente al capital, sus objetivos de desarrollo local, de cohesión social, de integración de grupos desfavorecidos, de inversión social para sus trabajadores, etc.

O los trabajadores nos concienciamos pronto de que hay que acabar con este modelo capitalista salvaje de UE, o será ella la que acabe uno a uno con todos nuestros derechos sociales y laborales.

¿A qué esperan los sindicatos del Sistema para decir algo? Su silencio, con lo que está pasando tanto en Esapaña como en la UE, les hace cómplices.
Cada vez es más evidente a qué intereses sirven...