
Es razonable plantear que en los momentos de crisis todos hemos de aceptar ciertos sacrificios, sí, pero ¿y qué pasa en los momentos de expansión económica? ¿Entonces no hay nada que repartir?
Todo apunta a que CCOO y UGT volverán a venderse al Gobierno y a la patronal a cambio de mantener sus magníficos pesebres de liberados, subvenciones y "devoluciones" de patrimonio sindical, y una vez más la mayor parte de los sacrificos tendremos que soportarlos los trabajadores.
Desde UNT no podemos menos que exigirles que se planten y sean así de exigentes: o se plantea un pacto social que vaya más allá de lo meramente coyuntural, de forma que abarque los períodos de bonanza y suponga también reparto de beneficios, o no hay nada de que hablar. Ya está bien de plantear sacrificios sólo en los momentos de crisis y sólo a costa de los mismos de siempre.
Ya es hora de que los trabajadores dejemos de hacer "el primo" y de que exijamos responsabilidades a los "sindicatos" mayoritarios. ¿O no?
En cualquier caso no podemos olvidar una cosa: mientras el sistema capitalista siga campando a sus anchas, estas situaciones se repetirán una y otra vez. La solución definitiva nunca la vamos a encontrar en él, y por ello conviene recordar que sólo una apuesta decidida por el Sindicalismo, por un verdadero Sindicalismo nacional, podrá establecer un nuevo modelo económico que beneficie a todos los trabajadores, sean obreros o directivos.
Y eso sólo puede hacerse desde el Nacionalsindicalismo.
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