lunes, 9 de diciembre de 2013

Las Pymes y las multinacionales

Ante la situación económica actual en la que nos encontramos, ya se está insistiendo, cada vez más, en que es necesaria la implantación del contrato único.

En una entrevista a John Van Reenen (Catedrático de la Escuela de Economía de Londres, experto en gestión, productividad y regulación laboral), al diario El Mundo, se alega:

Que las multinacionales funcionan mejor que las empresas familiares, “por sus buenas prácticas”.

Bien, como todos sabemos y desde siempre, las pequeñas y medianas empresas, han funcionado muy bien, precisamente, por sus buenas prácticas, su cercanía a las personas, la calidad de sus productos, el trato personal, y un verdadero motor de creación de empleo,

Mientras que las grandes empresas, por otro lado, carecen al menos, en una inmensa parte, de todo eso. Ya que no “compiten entre sí”, si no que se compran unas a otras. Tampoco existe esa cercanía a los ciudadanos ni un trato directo al mismo y, desde luego, no generan nada de empleo, al contrario, contratos “basura” y sueldos de “risa”

Se insiste en que la flexibilidad laboral es sinónimo de buena gestión, añadiendo que el no hacerlo, hace que se fomente la baja productividad y la mala praxis y que, de seguir sin la flexibilidad, “los procesos de ajuste en una crisis son mucho más lentos”.

 
La flexibilidad, a lo que equivale, es a una mala gestión política y económica al basarse en ayuda y apoyo de unas multinacionales que no generan ningún empleo, llevándonos así, de vuelta a una época pasada, es decir, pocos por no decir nulos derechos, tanto de trabajo como sociales. La lentitud a la que se refiere, más bien se entiende, que las pretensiones que se tienen, es el ir más “rápidos” a la desaparición de dichas pequeñas y medianas empresas y se mantengan solo unas cuantas multinacionales. Ya que si se ponen muchos obstáculos, las buenas empresas no crecen, y que el “proteger a las pequeñas empresas, hace daño a toda la economía”.

Caben preguntas como, ¿Qué se entiende por buena empresa? ¿Cuántas lo son? ¿Cuáles han de mantenerse?...etc. Desde luego, las multinacionales, carecen de buena praxis, ya que solo buscan su propio beneficio económico y no el del resto, ni tampoco buscan los beneficios sociales. Esta situación provoca que vallan desapareciendo muchas de las pequeñas y medianas empresas y quedando cada vez menos multinacionales que, además estas, radican en unos pocos países e, incluso, en “paraísos fiscales”, evitando el pago de impuestos o, al menos, un mero pago residual de los mismos, creación de contratos y sueldos basura (que no de empleo y trabajos y sueldos dignos).
 
Como motivo para cambiar todo eso, se manifiesta que hay que eliminar esos obstáculos para que las nuevas empresas crezcan. Más bien, están desapareciendo, porque lo que se está aumentando es el tamaño de unas pocas empresas (multinacionales), en perjuicio de la creación y existencia de las pequeñas y medianas empresas.

Si verdaderamente fuese así, en este punto podríamos estar de acuerdo. Pero, en la práctica, la eliminación de los obstáculos supondrían, ni más ni menos, el resquebrajamiento de la economía, que la misma quedaría en manos de unas pocas multinacionales, que, a fin de cuentas, pretende decir que es el motor de la economía. Nada más lejos de la realidad. Como se puede comprobar, estadísticamente, ese motor es sencillamente, el trabajo: los trabajadores y las pequeñas y medianas empresas.


Sí que indica que las últimas reformas laborales y los impuestos altos que se han acordado, son las causas de los 6.000.000 parados, pero se persiste en que la no eliminación de todas las barreras, impiden el “ajuste y la relocalización de la productividad y que siempre ha habido parados, incluso en los buenos tiempos”. Desde UNT nos preguntamos ¿Que productividad puede haber con este tipo de contratos y este tipo de sueldos que pretenden imponer a los trabajadores?, ¿Que ajuste se pretende, si con el mismo, se impide la buena marcha de los trabajadores y de estas pequeñas y medianas empresas, ya que los ajustes solo se pretenden, en la práctica para las multinacionales? Y qué decir de la relocalización: movilidad total y absoluta del trabajador. Mientras las multinacionales quedan “localizadas” en ciertos países, con lo que esto conlleva en perjuicio de la sociedad, insistiendo en que la única solución es el contrato único, alegando que hay “mucha gente muy poco protegidos, sin trabajos o temporales”, añadiendo que “sería la mejor política y que la prioridad debe de ser que esa gente vuelva a trabajar”.

Hay diversidad de situaciones laborales que, un contrato único no tendrá en cuenta, rebajando por tanto los derechos sociales, por lo que los trabajadores estarán poco o nada protegidos con este único tipo de contrato, además, de que se tiende a que todos tengan el trabajo, temporalmente.

Si la prioridad es que toda la gente vuelva a trabajar, lo que debe de guiar a ello, es una POLÍTICA en mayúsculas y no unos intereses torticeros y meramente económicos que tienden a su aprovechamiento por unos pocos. La economía ha de estar subordinada a la política, una política social y económica, clara y contundente, que se base en el trabajo como pilar de un Estado verdaderamente social. Se podría decir, que el trabajo es el único Producto Interior Bruto de un país, el que produce riqueza, el que mantiene la capacidad económica de la sociedad. Debe basarse en la Justicia Social, en el trabajador y en las pequeñas y medianas empresas, como motores de la economía.